Todavía recuerdo mi primer proyecto en la Escuela: un sistema de recomendación que apenas funcionaba, pero que me hizo darme cuenta de que quería dedicarme a los datos.
Hoy lidero un equipo de ingeniería de datos distribuido por toda Europa. La base que me dio la EINA, sobre todo en fundamentos matemáticos, sigue siendo la que uso cada día.
Mi consejo para quien empieza: no tengas miedo de cambiar de especialidad varias veces antes de encontrar la tuya.